
El emblemático estadio de Wembley se convirtió en el escenario de un vibrante encuentro entre la campeona del mundo y la campeona de Europa, en un duelo que confirmó el crecimiento y el impacto del fútbol femenino en Inglaterra. Un país en el que cuidan muy bien el producto y se hace muy atractivo para los aficionados.
Ante más de 46.000 espectadores, España e Inglaterra ofrecieron un espectáculo de máxima intensidad y calidad futbolística, en una noche que refuerza el auge del fútbol femenino en el país británico y lo consolidan como uno de los pilares de este deporte.
Viendo cosas así, en un partido relativamente sin importancia, se demuestra lo que está pasando en Inglaterra. No es casualidad que se den fichajes por un precio tan alto, porque es un país en el que el fútbol femenino está en otro nivel en cuanto a lo implantando que está en la cultura deportiva.
Así le fue a la Selección el Wembley
Desde los primeros compases, el equipo dirigido por Montse Tomé buscó hacerse con el control del balón y generar peligro sobre la portería de Hampton. La insistencia española se tradujo en llegadas de Salma Paralluelo, que dejó sin aliento a la afición local con un doble recorte dentro del área, y en un remate de Lucía García que se estrelló en el travesaño. La campeona del mundo transmitía confianza y dominio, con saques de esquina y disparos de larga distancia que mantenían en alerta a la zaga inglesa.
Sin embargo, Inglaterra también mostró su potencial y aprovechó su momento de mayor peligro en la primera mitad. Cata Coll tuvo que intervenir en un lanzamiento de falta de James, al igual que Olga Carmona, quien evitó una ocasión clara de la delantera inglesa. El conjunto británico encontró el gol en el minuto 33 con un tanto de Park, que resolvió una jugada dentro del área tras varios rechaces. España no bajó los brazos y respondió con un potente disparo de Salma Paralluelo y una gran oportunidad de Aitana Bonmatí, cuyo remate fue desviado por Hampton antes del descanso.
La segunda parte arrancó con la misma intensidad y con España proponiendo su juego combinativo. Mariona Caldentey fue la primera en probar suerte en la reanudación, aunque sin éxito. El partido vivió un momento singular cuando, en el minuto 51, un apagón parcial en Wembley dejó el estadio iluminado solo por los móviles de los aficionados, en una imagen que simboliza la pasión y la expectación que despierta el fútbol femenino en Inglaterra.
Los cambios en ambos equipos no alteraron la dinámica del encuentro, con España volcada en busca del empate y poniendo a prueba a la guardameta inglesa con intentos de Leila Ouahabi y Mariona Caldentey. En la recta final, Montse Tomé introdujo más variantes ofensivas con la entrada de Alba Redondo y Maite Zubieta, y Cata Coll evitó que Inglaterra ampliara la ventaja con una gran parada a pocos minutos del final.
A pesar de las múltiples llegadas y del gran despliegue mostrado sobre el césped de Wembley, la Selección no logró materializar sus ocasiones. Sin embargo, el partido dejó una imagen clara del impacto del fútbol femenino en Inglaterra, con un estadio histórico vibrando ante un espectáculo de primer nivel que refuerza la consolidación y el crecimiento del deporte.
Imagen de portada vía Selección Española Femenina de Fútbol
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