
Desde una edad temprana, el destino de Damaris Egurrola parecía estar ligado al deporte. Nació el 26 de agosto de 1999 en Orlando, Florida, en el seno de una familia con raíces deportivas y una identidad multicultural. Su padre, Pablo Egurrola, fue un pelotari vasco que compitió en las canchas de Jai Alai en Estados Unidos, mientras que su madre, neerlandesa, le aportó una conexión con otra tierra y cultura.
El vínculo con Euskadi no tardó en hacerse más fuerte. En 2006, con la retirada de su padre, la familia se estableció en España, donde Damaris empezó a descubrir su pasión por el fútbol. En las calles y campos del País Vasco, su talento llamó la atención desde el principio. No solo tenía técnica y visión de juego, sino una madurez poco común para su edad. Fue cuestión de tiempo que un club importante reparara en ella.
El Athletic Club le abrió las puertas de su cantera, y con apenas 16 años, Damaris debutó con el primer equipo. A lo largo de cinco temporadas en Bilbao, disputó más de 100 partidos, convirtiéndose en una pieza clave del mediocampo. Su estilo combinaba fortaleza física con una capacidad notable para distribuir el juego, lo que la hizo destacar en la Primera División española.
Mientras tanto, las selecciones juveniles de España la reclamaban. Representó al país en varias competiciones internacionales, ganando el Campeonato Europeo Sub-19 en 2017 y alcanzando la final del Mundial Sub-20 en 2018. Su futuro con la selección absoluta parecía prometedor, pero el tiempo demostraría que su destino tomaría otro rumbo.
En 2020, sintió la necesidad de un cambio y decidió dar el salto al extranjero. Firmó con el Everton de Inglaterra, buscando una nueva experiencia en la Superliga femenina. Aunque su paso por el club inglés fue breve, le sirvió para adaptarse a un fútbol más rápido y físico. Apenas un año después, el Olympique de Lyon, uno de los gigantes del fútbol femenino, la fichó, confiando en su talento para reforzar su plantilla.
Con el Lyon, Damaris encontró el escenario perfecto para seguir creciendo. Se convirtió en una jugadora habitual en el centro del campo y sumó títulos a su palmarés, incluyendo la prestigiosa Liga de Campeones de la UEFA en la temporada 2021-22.
Pero mientras su carrera a nivel de clubes avanzaba con paso firme, su futuro internacional estaba en el aire. España no le dio continuidad en la selección absoluta, a pesar de haber debutado en 2019. Con la posibilidad de representar a tres países (Estados Unidos, España y Países Bajos), en 2022 tomó una decisión definitiva: jugar con la selección neerlandesa. Su debut con los Países Bajos llegó en abril de ese año, y desde entonces se ha consolidado como una pieza clave en el equipo.
Damaris Egurrola es el reflejo de una futbolista moderna: versátil, decidida y con una identidad que trasciende fronteras. Su historia no es solo la de una jugadora talentosa, sino la de alguien que ha sabido tomar decisiones valientes en busca de su mejor versión. Y aún queda mucho por escribir en una trayectoria que podría haber sido con la camiseta de la Selección Española, pero no disfrutamos defendiendo al combinado nacional por no haberla valorado en su momento. Ahora es fija en uno de los mejores clubs de la historia y tiene por delante grandes capítulos en su historia.
Imagen de portada vía Damaris Egurrola en redes sociales
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