
El último Clásico femenino entre el FC Barcelona y el Real Madrid, disputado el pasado 23 de marzo, dejó mucho más que una victoria histórica para el conjunto blanco. El 1-3 en Montjuïc, primera victoria del Madrid sobre el Barça en 19 enfrentamientos, quedó en parte eclipsado por la polémica arbitral. Una jugada clave, el gol anulado al equipo azulgrana por fuera de juego, ha reabierto una cuestión que lleva tiempo sobre la mesa: la ausencia de VAR en la Liga F.
Varios expertos, entre ellos el exárbitro Iturralde González, coincidieron después del partido en que la jugada era legal y el gol debió subir al marcador. Sin embargo, la colegiada no pudo contar con la herramienta que habría permitido revisar la acción y corregir el error en apenas segundos.
El fútbol femenino español ha crecido de manera notable en los últimos años. Mejores contratos, mayor visibilidad y un nivel deportivo cada vez más alto demuestran que la profesionalización va por buen camino. Sin embargo, en cuestiones como el uso del VAR, la Liga F sigue sin estar a la altura de lo que debería ser un campeonato profesional.
No se trata solo de evitar polémicas mediáticas o titulares en prensa solo con este tipo de cosas. Se trata de garantizar justicia deportiva, de ofrecer a jugadoras, entrenadores y aficionados las mismas condiciones que ya son estándar en otras competiciones. No es comprensible que la tecnología esté presente en el fútbol masculino y, sin embargo, no se aplique aún en la máxima categoría femenina.
El Clásico ha vuelto a evidenciar que la Liga F necesita dar este paso cuanto antes. La igualdad también pasa por el acceso a las mismas herramientas y por dotar a la competición de la seriedad y rigor que merece.
Imagen de portada vía F.C Barcelona en redes sociales
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