
Hailey Van Lith, una de las jugadoras más destacadas del baloncesto universitario en la NCAA, ha hablado abiertamente sobre los desafíos de salud mental que enfrentó a lo largo de su todavía corta carrera. En una reciente conferencia de prensa, reveló que, a pesar de sus logros sobre la pista, atravesó momentos difíciles en los que tuvo pensamientos suicidas y necesitó medicación para sobrellevar la situación en las primeras etapas de su vida universitaria.
«Cuando era más joven en la universidad, tenía pensamientos suicidas, estaba muy medicada y me sentía atrapada. Y nadie lo notaba porque estaba teniendo muchísimo éxito en la cancha. Pero interiormente, y en la vida en general, estaba lista para acabar. A eso me refiero cuando hablo de sufrimiento y dolor. Ni siquiera quería vivir«.
Van Lith señala que su recuperación fue posible gracias a su fe y al respaldo de las personas que la rodean. Luego de jugar en Louisville y LSU, decidió trasladarse a la Universidad Cristiana de Texas (TCU), donde encontró un ambiente en el que pudo crecer tanto en lo personal como en lo deportivo. En esta nueva etapa, lideró a su equipo hasta el Sweet 16 del torneo de la NCAA, con un promedio de 17.9 puntos, 5.5 asistencias y 4.5 rebotes por partido.
«Doy gracias a Dios por la lucha y el sufrimiento. Por las noches en las que sentía que no podía seguir adelante. Por los momentos en los que dependí de la medicación porque ni siquiera podía dormir o comer. Es doloroso recordarlo, pero también me hace ver lo hermosa que es la vida«.
Van Lith contó que por primera vez tomó la decisión de buscar ayuda y priorizar seriamente su bienestar tras conocer la historia de Katie Meyer, la arquera de Stanford que se quitó la vida en su residencia universitaria en marzo de 2022.
Más allá de los problemas emocionales que estaba viviendo en su día a día, Van Lith ha tenido que adaptarse a una condición física particular: su pierna izquierda es media pulgada más corta que la derecha, lo que ha supuesto ajustes en su entrenamiento y desempeño en la cancha. A pesar de estas dificultades, ha mantenido un rendimiento de alto nivel, consolidándose como una de las jugadoras más influyentes del baloncesto universitario femenino y siendo la única que alcanza la ronda Elite Eight del March Madness con tres equipos distintos.
Su historia pone en evidencia la importancia de atender la salud mental en el deporte de alto rendimiento y representa un mensaje de esperanza para otros atletas que puedan estar atravesando circunstancias similares. Porque no es solamente un caso aislado, es algo que se ve más veces de las que gustaría en el deporte y el mundo de la fama en general.
El caso de Van Lith es un ejemplo de perseverancia y determinación, en el baloncesto y en la lucha contra los demonios de su mente. La exigencia académica y deportiva en el ámbito universitario puede resultar abrumadora, y muchos deportistas han compartido lo difícil que es encontrar un equilibrio entre ambas responsabilidades mientras lidian con problemas personales, teniendo en cuenta que a la vez desarrollan su carrera. Su valentía al hablar sobre estos temas ha puesto sobre la mesa una realidad que muchas veces es ignorada en el deporte de élite.
Su llegada a TCU no solo marcó un cambio en su carrera, sino también un renacer en su bienestar emocional y algo que necesitaba. En este nuevo entorno, logró recuperar su confianza y volver a disfrutar del juego que tanto ama, viendo la vida de otra manera y siendo de alguna forma una persona nueva. Su capacidad para superar momentos oscuros demuestra que, con el apoyo adecuado, es posible salir adelante y coger de nuevo las riendas de tu mente.
Más allá de sus méritos como joven estrella de baloncesto, su testimonio subraya la necesidad de dar mayor relevancia a la salud mental, tanto en el deporte como en la sociedad en general. En los famosos y en la gente de a pie.
Abrir el diálogo sobre estos temas puede marcar la diferencia para muchos atletas y ayudar a prevenir problemas de salud mental más graves. «Desde el principio supe que… estoy viviendo un viaje tan único que debe ser por una razón más grande que yo. Y por eso supe que tenía que compartirlo en algún momento«, dijo Van Lith.
Con su actitud y resiliencia, Van Lith ha demostrado que las dificultades no definen el futuro de una persona, sino la manera en que se afrontan y se vuelven más fuertes tras esa lucha. Su historia deja huella en la NCAA y contribuye a visibilizar la importancia del bienestar emocional en el mundo del deporte y en la vida en general.
Imagen de portada vía TCU
Síguenos en nuestra cuenta de X (@DeporteFem_com) para no perderte nada de nuestro contenido.
Únete a nuestro grupo de Telegram (Deporte Fem) para formar parte de nuestra comunidad.