
En el triunfo de ZVVZ USK Praga sobre Basket Landes por 72-68 en los cuartos de la fase final de la EuroLeague Women, todas las miradas se dirigieron hacia la actuación dominante de Brionna Jones, quien registró 31 puntos y 16 rebotes. Sin embargo, hubo un aporte menos visible pero igualmente crucial para la victoria del equipo checo: las 12 asistencias de Maite Cazorla.
La base española disputó 34 minutos en la cancha sin anotar un solo punto, una estadística que podría interpretarse como una actuación discreta. No obstante, su impacto fue determinante, convirtiéndose en el eje organizador del ataque de su equipo. Cada pase preciso de Cazorla permitió que sus compañeras encontraran posiciones de tiro favorables, facilitando el trabajo ofensivo y maximizando la eficiencia colectiva.
Su lectura del juego fue ejemplar. En un partido donde la defensa rival se enfocó en contener a las principales anotadoras de Praga, Cazorla encontró los espacios adecuados para generar oportunidades. Sus 12 asistencias fueron decisivas para mantener el ritmo del equipo y responder a la presión del rival en los momentos clave.
Este desempeño refuerza una verdad fundamental en el baloncesto: una jugadora puede ser determinante sin necesidad de anotar. La función de una base va mucho más allá del apartado estadístico de los puntos. Cazorla demostró que la visión de juego, la toma de decisiones y la capacidad para involucrar a las compañeras pueden marcar la diferencia en un partido de alto nivel.
En un deporte donde a menudo se resaltan los números de anotación, actuaciones como la de Cazorla recuerdan que la construcción del juego es igual de importante. Su labor permitió que el talento ofensivo de su equipo brillara, consolidándose como una pieza clave en la victoria de ZVVZ USK Praga. Un impacto silencioso, pero innegable.
Imagen de portada vía FIBA
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