
Hasta hoy, la jugadora con más partidos disputados con la camiseta del Casademont Zaragoza era Vega Gimeno. Todo un estandarte para el baloncesto aragonés. Pero no podía quedarse con ese récord para siempre, y la encargada de superarla ha sido Mariona Ortiz.
La base llegó a sus 131 partidos con el Zaragoza en el partido contra Joventut de Badalona del cierre de la primera vuelta de la temporada de Liga Femenina Endesa, y fue de la mejor forma posible; siendo local en el Príncipe Felipe y celebrando un día tan especial con los aficionados del Casademont, en concreto con los más de 7.000 seguidores que acudieron a la cita siendo un encuentro sin mucha trascendencia en la fase regular.
No había nadie mejor que Ortiz para coger el relevo de Gimeno como la jugadora más partícipe en la historia del equipo defendiendo sus colores una gran cantidad de ocasiones. Y el público de su pabellón no dudó en responder con una gran ovación antes de comenzar el encuentro.
El feedback de Mariona y Zaragoza
Debido a su estatus en competiciones europeas, aunque estuviera muchos años fuera de España era una jugadora que tenía muchas miradas encima en su regreso a la competición nacional. Lo hizo de la mano del Movistar Estudiantes, pero fue un trámite hasta llegar al club donde cambiaría todo.
Ortiz y el Casademont crearon un vínculo especial, y en la capital aragonesa es donde se ha vivido la mejor etapa de la carrera de la prodigiosa base. Lo que se ha visto en estas temporadas vistiendo de rojo han sido palabras mayores y se ha colocado como una de las mejores españolas de la actualidad.
El impulso que le ha dado el club y la Marea Roja a Mariona ha sido fundamental para que se encuentre en su ‘prime’, y es algo recíproco. Por parte de Ortiz, ha sido un pilar y una pieza sin la que no se entendería igual el proyecto de Zaragoza.
La conexión entre Mariona Ortiz y el Casademont Zaragoza ha ido más allá de lo estrictamente deportivo, convirtiéndose en un ejemplo de cómo un entorno adecuado puede potenciar al máximo el talento de una jugadora. La base catalana no solo ha destacado por sus estadísticas, sino por ser una líder en la cancha y fuera de ella, estableciendo un nivel de excelencia que ha elevado las aspiraciones del equipo aragonés temporada tras temporada.
En estas últimas campañas, Ortiz no solo ha liderado al equipo en momentos clave, sino que ha sido una referencia para las jugadoras más jóvenes, quienes ven en ella un ejemplo de trabajo, dedicación y carácter competitivo. Su compromiso con el club ha sido tan sólido como su rendimiento, y la relación con la afición ha alcanzado un nivel que pocos jugadores logran: Mariona Ortiz se ha convertido en una auténtica emblema del Casademont Zaragoza.
Por otra parte, se ha convertido en una de las favoritas de la afición de Zaragoza y una de las jugadoras más queridas del baloncesto español en la actualidad. De alguna forma, el destino le está devolviendo a Mariona toda la atención y cariño que seguro que extrañó todos esos años que estuvo en distintos equipos europeos, lejos de su casa.
Imagen de portada vía FIBA
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