
Poco a poco nos acercamos a la fecha de la Copa de la Reina de 2025, la cual se va a celebrar en el pabellón Príncipe Felipe en la ciudad de Zaragoza. Un evento y un lugar que van muy cogidos de la mano por lo ocurrido hace unos años atrás.
A día de hoy, tener la Copa de la Reina y Zaragoza en la misma frase es una combinación que hace que se venga a la cabeza la imagen del Casademont ganándola en su casa y con una figura muy especial levantando el trofeo. El icónico e histórico momento de Vega Gimeno alzando un título tan importante para el club y la ciudad quedará en la memoria colectiva del baloncesto español para siempre.
Ese triunfo deportivo significó mucho, ese fin de semana tuvo cosas únicas e irrepetibles, y un sinfín de adjetivos que se le podrían poner. Pero los mismos adjetivos se pueden utilizar para hablar de la, por aquel entonces, capitana del Zaragoza. La figura que ayudó a que algo que parecía un sueño imposible se convirtiera en la realidad.
El legado de aquel momento no solo pertenece al Casademont Zaragoza, sino que tiene un nombre propio escrito en la historia: Vega Gimeno. La capitana, con su carisma y liderazgo dentro y fuera de la pista, se convirtió en el rostro de aquel triunfo histórico y una de las figuras que más recordará la afición aragonesa. Más allá de los puntos anotados o las asistencias repartidas, Gimeno, personificó los valores que hicieron posible lo imposible: la perseverancia, la fe en el equipo y el amor por el baloncesto, generando una conexión con la grada que muy pocas veces se ha visto en el baloncesto femenino a nivel mundial.
Aquel gesto de alzar el trofeo fue mucho más que una celebración; lo levantó reflejando todo lo que había costado llegar hasta ese punto. Desde sus primeros pasos en la ciudad, primero con el Mann-Filter y luego con el Casademont, Vega había demostrado ser una jugadora muy especial, capaz de liderar tanto en los buenos como en los malos momentos. En Zaragoza encontró no solo un club, sino un hogar y una afición que la acogió como si fuera su casa.
Hoy, al hablar de la Copa de la Reina en Zaragoza, su figura sigue siendo muy relevante e inolvidable. Para muchos, Vega no solo representa aquella victoria, sino un modelo a seguir para las nuevas generaciones de jugadoras y la filosofía del club sobre la cancha años posteriores. Su manera de entender el deporte y su capacidad para transmitir pasión en cada acción dentro de la pista la han convertido en una auténtica leyenda.
Este 2025, mientras las miradas vuelven al Príncipe Felipe, es imposible no recordar su impacto en ese mágico fin de semana de 2023. Vega Gimeno no estará sobre la cancha, pero su legado sigue presente en cada rincón del pabellón, en cada niña que sueña con ser como ella y en cada aficionado que revive aquel momento histórico como si hubiera sido ayer.
Imagen de portada vía FEB
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